Era una fría mañana de septiembre en Wolverhampton. Mi madre, mi hermana Rachel y yo nos dirigíamos al hospital a ver a mi padre. Hace una semana cayó muy enfermo de cáncer, y cada día empeora más. Aparento ser fuerte, pero en el fondo estoy muerta de miedo.
Quedaban unos días para que empezara el curso, y mi hermana estaba muy ilusionada, iba a ser su primer año en el instituto. Sin embargo, el mío iba a ser el último, y no estaba tan ilusionada como ella.
-Amy, a lo mejor hoy me quedo con papá, ¿no te importa y cogen un taxi de aquí a casa?
-Claro, mientras la pequeñaja no me de problemas...-Me giré a ella y le saqué la lengua, acto que hizo ella después.
Mi madre aparcó su viejo coche en el aparcamiento del hospital y nos bajamos de el. Entramos al gran edificio y subimos a la planta donde estaba mi padre.
-¡Papá! - Gritó Rachel corriendo a su cama.
-Hola pequeña. - Sonrió y le abrazó. - ¿Qué tal estás? Dentro de unos días empiezas el instituto. Ya te me estás haciendo mayor, eh. - Rachel soltó una pequeña risa y volvió a abrazarle.
-Hola papi. - Dije acercándome a él. Dejé un beso en su frente y le sonreí. -¿Cómo vas?
-Bueno, no me puedo quejar.
Seguimos hablando un poco más hasta que se hicieron las 2 de la tarde.
-Chicas creo que ya es hora de irse. - Dijo mi madre y nos dio un beso a cada una. - Tengan cuidado.
Nos despedimos de los dos y bajamos a la calle. Llamé a un taxi y mientras esperábamos mi hermana me preguntó algo que me sorprendió bastante.
-¿Papá se va a morir? - Me dejó sin habla. No sabía que responderle.
-Papá no se va a morir enana, se va a poner bien, ya verás. - Eso fue lo primero que se me pasó por la cabeza.
Justo cuando terminé la frase llegó el taxi y nos llevó a casa. Allí hice el almuerzo mientras Rachel veía la tele.
Después de almorzar ella se quedó dormida y yo aproveché para salir a dar una vuelta. Tenía muchas cosas en mente.
Me acerqué al parque que había a dos manzanas de mi casa y me senté en un banco a relajarme. el aire fresco me tranquilizaba. Cerré los ojos y noté cómo alguien se sentaba a mi lado. Parpadeé y le miré. Era un chico guapísimo, alto, delgado, rubio y con ojos azules. Me miró e inconscientemente me quedé petrificada ante esos ojazos.
-Hola. -Me sonrió.
-Ho...Hola. -Se rió al verme tan avergonzada.
-Me llamo Niall. ¿Tu?
-Amanda.
- Perdona si te molestó que me sentase a tu lado, es que mis amigos están tardando y estoy empezándome a impacientar. -Me reí al verlo tan desesperado y moviendo la pierna de arriba a abajo.
-Vaya, pues si que llevas tiempo esperando. -Volví a reír.
-Mira, aquí llegan.
A la entrada del parque entraron cuatro chicos, también muy guapos y altos. al acercarse pude verles mejor, y eran más guapos que de lejos. Pero uno me llamó la atención más que los demás.
-Amanda, ellos son Louis, Zayn, Harry y Liam.
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